sábado, 21 de agosto de 2010

Schubet

En Chachapoyas (vaya con el nombrecito) conoci a Robert y Devi, una pareja de americanos, durante una excursión organizada a los sarcófagos de Karajia y una cueva. La excursión empezó siendo un desastre, el conductor no se sabia la ruta y se perdió (nos perdimos) unas 2 h por pueblecillos y pistas de tierra de las bacheadas. Pero gracias al buen rollo que teniamos conseguimos positivizar la experiencia y pasar un dia realmente bueno.
Sarcofagos de Karajia. Lo que se ve arriba son calaveras, para haceros una idea de la escala.

Al dia siguiente conocí a través de ellos a Annemieke, una mujer holandesa que ya llevaba como un mes por la zona, visitando antiguas ruinas. Todos ellos comparten un cierto rollo místico-espiritual, y creen que nada ocurre por casualidad. Sea como sea, unimos nuestros destinos por unos dias. Annemieke nos habló de una excursión a la montaña más alta de la zona, Schubet, montaña sagrada de los antiguos Chachapoyas, los que habitaban la zona antes de la llegada de los Incas. Y allá que decidimos irnos los cuatro, con idea de acampar una noche.

Los cuatro fantásticos

Pancho I cargando a Pancho II. Juro que la cara de pena de Pancho II era real, pobre!

Paisaje lleno de formaciones rocosas en las que dejar volar la imaginación, y una montaña que es como un castillo de piedra, aparentemente inexpugnable. La subida a la cima es una mezcla entre trepadas y abrir camino con machete. Subimos al atardecer. Arriba es una meseta en cuyo extremo hay algunos restos de construcciones preincas casi sepultadas por la vegetación, y rocas con petroglifos de símbolos sagrados, por el carácter religioso de la montaña. Y todo rodeado por paredes verticales de más de 200m.


Piedra con petroglifos, junto al borde del acantilado

Petroglifo. Este es casualmente igual al de mi colgante.

Sitio algo salvaje (la plataforma para las tiendas se abre a base de machetazos), y un frio de pelotas. Pero con una energia especial. Noche de fogata y buena comida de las manos de Manuel, el guia. Y a dormir con mantas, porque no habia sacos de dormir!


Annemieke, Devi y Robert. Geniales

Muy místico, tanto el sitio como la experiencia. Estas cosas son como las meigas, nadie las ha visto, pero haberlas...

5 comentarios:

  1. Qué envidia das con este relato. Parece una experiencia realmente única!
    Gente maja. Paisaje precioso, mágico.
    En fin....

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  2. Si, Antonio si... estoy de acuerdo con Rosa... Además creo que transmites un poco de lo que has sentido. Gracias a este blog todos estamos viviendo un poquito esta aventura tuya.

    Besos.

    monica

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  3. ¡¡¡ANTONIO!!!

    Hacía tiempo que no entraba en tu blog. Ya veo que sigues disfrutando de lo lindo! Qué bien. Sigues por Perú, no? Por donde paras ahora?

    Yo estoy en La Paz. Jordi se fue, asi que aparque las botas plasticas (de momento) :-)

    Mañana me voy a pasar unos dias en la selva. Andare este mes por Bolivia, y despues volvere a Peru. Tal vez nos veremos?

    Un beso y a seguir disfrutando, vagamundos! ;-)

    eider

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  4. Hola Antonio,

    Hoy me he leido tu blog desde el principio y tengo dos sensaciones_:

    Una que estas haciendo un pedazo de viaje con un montón de experiencias

    Y la otra que sólo puedes explicar una pequeña parte de lo que vives allí por lo que el viaje es más espectacular si cabe.....

    Disfrútalo, un abrazo Luismi

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  5. La verdad es que sí, qué envidia. Envidia por esas fotazas que te calzas y envidia porque estás viviendo una experiencia única, y lo sabes. Y alegría porque.... jejejeje... me parece a mí que Antuán se está volviendo mucho más open-mind de lo que se fue y que está sintiendo mucho más de lo que esperaba. Qué bien, qué bien. ¡Qué bien todo! Pero oye guapo, no te olvides de Madrid. Te lo recuerdo ¿eh? Que tú eres español y tienes que volver jajaja

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