lunes, 31 de enero de 2011

Sin palabras

Amanecer sobre el Cerro Torre


Cadena del Fitz Roy



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O bueno si, algo hay que decir.

Para empezar, uno de los mejores amaneceres de mi vida. Que no es decir poco.

Cuando uno va a El Chaltén y ve el Fitz Roy y su cadena de agujas piensa “menudo montañon”, impresionante, dominando el pueblo. Pero cuando descubres el Torre, alli al fondo... eso es otra cosa, otra dimensión.

Y además sabiendo lo casi milagroso que es pillarlo en un dia tan despejado como este.

Horas y horas allí hipnotizado.

Sin palabras.



viernes, 7 de enero de 2011

Ushuaia, fin del mundo?


Después de Torres del Paine se aproximaba fin de año, y con Andrés surgio la idea de pasarlo en el extremo sur del continente, en Ushuaia. ¿Qué mejor idea que fin de año en el fin del mundo? Evidentemente, no fuimos los únicos “originales” que pensamos lo mismo...

Llegar a Tierra de Fuego es espectacular, desde luego. Para empezar, el cruce del Estrecho de Magallanes (paso fotillo del evento). A estas alturas de viaje no crei que me fuera a poner sentimental, pero es que no todos los dias se cruza un paso tan mítico, y para llegar nada menos que a la remota isla de Tierra de Fuego. La fuerza de la corriente es impresionante en el estrecho, zarandea la barcaza como si fuera de papel. Y en el camino, delfines australes, de color blanco y negro, saltando sobre el agua. Mágico.

Cruzando el Estrecho de Magallanes

Después de cruzar la frontera y entrar por fin en Argentina, el paisaje se va poniendo cada vez más interesante: bosques y mas bosques de lengas, el arbol autóctono, y de postre el cruce de una cordillera espectacular para llegar a Ushuaia.

Lago Escondido

La ciudad está en un sitio fantástico, con el Canal de Beagle al frente y una cadena de montañas nevadas detrás. Y al otro lado del canal, la Cordillera Darwin como telón de fondo.

El bus llega a Ushuaia como a las 9 de la noche, pero a estas latitudes aun queda mucha luz a esas horas. Nada mas bajar del bus la ciudad me regala como bienvenida un atardecer precioso sobre la bahia. Como no es plan de desperdiciar semejantes regalos, y dado que ya tengo reservado el hostel, aprovecho para dar una vuelta.


Ya paseando por la calle principal, sorprende ver lo comercial que es esto, la primera imagen que viene a la cabeza es la de Andorra, con todas sus tiendas de regalos y ropa deportiva, trasladada a este continente y con el mar al lado. Segunda sorpresa: los precios. Me habian dicho que Argentina estaba más barata, pero aparte de que esto es bastante turístico (=precios mas caros), lo que nadie te advierte es que la inflación aquí es como de un 30%, y en tres-cuatro años los precios se han duplicado, por lo que me conto una mujer americana de 84 tacos (que va viajando sola y haciendo excursiones, para verla, que energia) que habia estado antes.

Mural callejero. Esta va dedicada a mi amigo Luis

Por otro lado, esto de “fin del mundo” tiene poco, no deja de ser un reclamo turístico que te meten hasta la saciedad. En lo que si se nota donde esté este sitio, es en que no paran de pasar barcos con destino a la Antartida. Con razón es el punto más cercano al continente blanco, apenas 1.000 km. Toda una tentación.


Pero bueno, alli nos juntamos para pasar el fin de año Andrés –que previamente se ha ido a conocer el Perito Moreno-, Sabine, austriaca y colega excursionista del Ferry de Navimag y Torres del Paine, y un amigo australiano. La idea inicial era ir a una isla aún más remota en el Parque Nacional, llamada Isla Redonda o algo así, pero nadie sabie como llegar, donde alojarse una vez allí... Asi que al final nos quedamos todos en Ushuaia, con idea de preparar nuestra propia cena de Fin de Año en el hostel.

Poco antes de las 12, hora española, vamos corriendo arriba y abajo por la calle principal en busca de un reloj que nos sirva de referencia para tomar las uvas, que aquí serán uvas pasas a falta de otra cosa. Porque aunque estemos lejos, esa tradición no nos la perdemos por nada! Asi que celebramos dos veces la entrada del nuevo año, una con hora de nuestra tierra, otra con hora local, aunque se hace raro esto de que una hora antes de fin de año aún haya luz.


Mi primer mate! Bastante amargo, pero me gusta

Una vez en Ushuaia, hay varias excursiones interesantes que se pueden hacer cerca. Siempre que la meteorologia lo permita, claro, que aquí es muy cambiante y garantiza casi siempre caminos embarrados. La principal es al parque Nacional de Tierra de Fuego. Alli se puede hacer una excursión por la Senda Costanera, estupenda, que bordea el Canal de Beagle, y la ascensión al Cerro Guanaco, que debe tener unas vistas increibles a juzgar por lo que me cuentan mis amigos, pero que para mi queda pendiente para otra ocasión, la rodilla me viene dando la lata desde las Torres del Paine y no es plan de machacarla más.


La buscada y remota Isla Redonda

Senda Costanera, con un dia fantástico


Dia y medio de caminar por el parque, y vuelta a Ushuaia.

Por lo demás, dias de nostalgia y mucho pensar en el futuro. Esto ya va dando sintomas de agotamiento y la idea de volver a Europa a hacer una escala en el viaje va cogiendo cada vez más fuerza en mi cabeza. Veremos.

Tarde en el hostel

Más fotos en Picasa: Ushuaia_Fin de Año 2010

jueves, 30 de diciembre de 2010

La W a las Torres del Paine


Uno de los platos fuertes del viaje a Patagonia es sin duda el treking al archifamoso parque de las Torres del Paine.

Ya desde Santiago me habia ido encontrando viajeros que venian de hacerlo, y la expectación era cada vez mayor. De los que ibamos en el ferry de Navimag, gran parte ibamos con idea de hacer el treking, los más ambiciosos el circuito completo, los demás la W, más asequible.

El treking de la W se puede hacer de mil maneras, al gusto de cada uno: de Este a Oeste, de Oeste a Este, yendo a refugios tirando de tarjeta de credito, o con tienda en plan mula de carga. Como no, este ultimo seria mi estilo, recordando viejos tiempos. Despues de experiencias anteriores de trekings guiados, esta vez tenia claro que queria ir en autonomia, sin estar condicionado por refugios. Asi que ir con tienda era eleccion clara, a pesar del peso que supone. Ya me habian advertido de que aunque está muy trillado, no es ningún paseo. Mi rodilla lo comprabaria.

Gracias a los consejos de gente que ya lo habia hecho, fui dando forma a como hacer el recorrido hasta encontrar, despues de mucho darle vueltas, la cuadratura del circulo. Es siempre el mismo proceso, te empollas el mapa, los tiempos, los sitios buenos... hasta que al final ya te lo sabes de memoria y poco a poco todo va encajando como un puzzle. Más tarde, ya en Puerto Natales, la charla que organiza la gente del Erratic Rock (un hostel con tienda de alquiler de material también) vino a confirmar las etapas elegidas, aunque con alguna sugerencia interesante.

Andrés finalmente se apunta a hacer el mismo recorrido, iremos juntos pero cada uno con su tienda, para tener autonomia. Son cinco dias y cuatro noches, dos de las cuales son al lado de refugio, para aprovechar las cenas y cargar algo menos de peso.

Para acercarnos al punto de inicio cogemos el catamarán que va al refugio de Paine Grande. Como principio no puede ser más espectacular, nada más empezar a navegar las montañas de Los Cuernos despejan un poco y asoman por detrás del lago de color azul lechoso. Nos pasamos todo el trayecto en la cubierta, con un viento tremendo, pero disfrutando del momento. Por más que uno lo haya visto mil veces en fotos, no tiene nada que ver verlos en directo. Orgásmico.


La primera etapa hasta el refugio del lago Grey es por bosque de lengas, idílico. A mitad de camino se abre en un mirador sobre el glaciar Grey. El panorama es espectacular, el viento también. La zona de acampada junto al refugio es también de ensueño, al borde de un lago con algunos icebergs flotando.

Caminando por el bosque de lengas

Alucinando con el viento en el mirador del glaciar Grey

Glaciar Grey, desde el mirador del Campamento Los Guardas

Disfrutando de la vista desde la tienda

La sufrida Marmota, lista para la acción

El clima no está tan mal, por las mañanas hace frio pero el resto del dia la temperatura es sorprendentemente cálida. Unicamente pillamos lluvia el segundo dia, aunque es justo en uno de los tramos donde mejor vista de Los Cuernos se debe tener, lástima. Pero no se puede tener todo.

Al treking se le llama de la W porque hay tres valles que entras a recorrer, volviendo por el mismo sitio. El tercer dia toca el valle Francés, uno de los platos fuertes del recorrido. Vamos babeando con la vista de los glaciares, que llegan muy abajo aquí, y con el espectáculo de constantes desprendimientos y aludes. Y al otro lado paredes verticales de granito cerrando el valle.

De relax frente a un lago en uno de los pocos ratos sin viento

El cuarto dia ya amaneció con el protagonista del dia dando guerra: el viento. Sea cual sea el clima una cosa es segura en el Paine: soplará fuerte en algún momento. Y ese dia nos dio una buena muestra de ello. Desde la tienda, ya a primera hora lo oias llegar, como un rugido de trenes que se va acercando hasta pasarte por encima. Luego calma, hasta que volvia a empezar la siguiente oleada.

Ese dia tocaba atravesar por zonas bastante abiertas, y fue brutal. Vapuleado por rachas huracanadas, las piernas y las rodillas sufrieron de lo lindo ese dia para mantener el equilibrio; a más de una tiró al suelo, con mochila y todo, sin poder luego levantarse de lo fuerte que soplaba. Pero ya fue impresionante al cruzar el paso para llegar al refugio Chileno. Andrés, que sabe de mar y de vientos, hablaba de más de 120 km/h, yo solo sé que contra ese viento era casi imposible avanzar.

Nuestros colegas, la pareja de irlandeses, peleando contra el viento. Imposible que la foto no saliera movida!

Esa noche es Nochebuena, y la cena nos toca en el Campamento Torres. No está nada mal el sitio, y ademas nos cuidamos bien: vino que un francés y un americano han bajado corriendo a buscar al refugio, pasta, buen queso, y chorizo ¡español! reservado especialmente para la ocasión... y como no, muchos recuerdos de la familia.

Campamento Torres

Nuestra cena de Nochebuena...

...regada con buen vino de brick

El 25 de Diciembre, Navidad, es nuestro último dia de treking. Antes de que amanezca subimos para intentar ver los primeros rayos iliminando las Torres del Paine, que toman un color rojo espectacular. Pero no hay manera, amanece con una nube anclada en las cimas. Gracias al consejo de los de Erratic Rock, subimos sacos y ropa de abrigo, asi que nos metemos en un vivac a dormir un rato y esperar. Finalmente abre un poco, lo justo para hacer algunas fotos, pero vuelve a cerrarse asi que nos bajamos.

Esperando el amanecer

El impresionante circo de las Torres del Paine, con su lago glaciar debajo

Las Torres del Paine

La bajada se hace rapida, entre otras cosas porque no queda ya comida, salvo algun sobre de sopinstant como desayuno, y una barrita energetica para el resto del dia (si que ha estado ajustado el cálculo de comida, si).

Haciendo el indio en el punto en que el dia anterior no se podia ni estar de pie

El dia esta despejado, y al ir a coger el bus de vuelta surge la idea de por que no aprovechar un dia tan bueno para ir a despedirse del parque con una de las mejores vistas que hay, desde el camping del lago Pehoe. Asi que en lugar de volver a Puerto Natales, cogemos el bus en direccion contraria, hacia el interior del parque de nuevo.

Y no defrauda. Flipamos con las vistas, es el final perfecto, no puede ser mas espectacular. Es de esos sitios que, como alguien dijo, uno eligiria para ir a morirse.

Pero son las 5, no hemos comido nada en todo el dia, y para nuestra decepción el restaurante esta cerrado. Hablamos con el tio, lloramos un poco, y finalmente nos saca una lata de atun con un poco de pan, que sentados allí, con esa vista, es el mejor bocadillo de atún de nuestra vida. Menudo final.




martes, 21 de diciembre de 2010

El ferry de Navimag

Después de cómo una semana en la isla de Chiloé, llegó por fin la hora de bajar a Patagonia. Tanto tiempo anhelando ir. Y coincidiendo con mis 6 meses de viaje, cojo un ferry en Puerto Montt para bajar al Sur.

El volcan Osorno y el Calbuco, desde la bahia de Puerto Montt

A Puerto Natales, en la Patagonia Chilena, solo se puede llegar desde Chile por avión o por mar, y que mejor forma que hacerlo en barco recorriendo los fiordos durante tres dias. Un momento, tengo un deja vu, claro, como a Iquitos, en la Amazonia peruana! Aunque el paisaje aquí no tiene nada que ver, está casi permanentemente cubierto, llueve y hace viento. Pero a pesar de eso me quedo con este paisaje de montañas.

De las dos empresas que realizan el recorrido, solo Navimag tiene un precio accesible. No es que sea barato, 480$ por tres dias y tres noches, pero la experiencia promete ser interesante. Antiguamente eran solo buques de carga, en los que de vez en cuando embarcaba algún pasajero, pero poco a poco se fue corriendo la voz entre los viajeros, y los de la empresa vieron el filón. Ahora tienen dos ferrys realizando la ruta, el Evangelistas es el mio.


La vida a bordo no está mal, toda la vida social se realiza en un gran salon comedor donde tambien hacen dos charlas diarias y proyectan peliculas por la noche, y en el salon bar de arriba. También hay una gran cubierta, pero con el tiempo que hace no hay quien pare allí mucho tiempo. Un buen sitio es el puente de mando, donde te dejan pasar y cotillear, hasta sentarte en el asiento del capitán. Cuando hace mal tiempo es de los mejores sitios para estar y ver como va evolucionando el barco.

La mayor parte de la travesía es por los fiordos, a resguardo del océano Pacífico. Excepto el segundo dia, que se sale por la tarde a mar abierto para atravesar el Golfo de Penas. Nos dijeron que habia sido de las más tranquilas, pero el mareo al bajar a los camarotes estaba garantizado. En esta parte se puede ver bastante fauna, algunos delfines y grupos de focas o nutrias marinas cerca del barco.

Rompiendo olas

Fiordos

Los restos del Capitán Leónidas

En Puerto Eden no se para en todas las travesias, pero tenemos suerte y en esta toca. Una suave llovizna nos acompaña mientras desembarcamos en lanchas de pescadores y damos un paseo por pasarelas en la isla. Puerto Edén es un pequeño puerto, el único pueblo en 650 km. Sitio verdaderamente remoto, solo accesible por mar, aqui solo se puede vivir de la pesca, principalmente de la centolla, y de la venta de artesania a los pocos turistas que llegan en barcos como el nuestro. Conviven unas 100 personas, con algunos de los pocos descendientes del pueblo Kawéskar.

Puerto Edén

Montaña de cascaras de mejillones

Patrón de los pescadores

Pathwork de hojalata

Pescador

Vamos por uno de los fiordos, y de repente me doy cuenta de que el color del agua ha cambiado claramente a gris lechoso, señal de que estamos en zona de glaciares. Al rato avistamos la enorme masa del Pio XI, el glaciar más grande de Sudamérica. El barco se queda como a un kilómetro, pero aún así se aprecia lo tremendo de sus dimensiones. Y el viento helado procedente del campo de hielo patagóncio, que está justo detrás.

Glaciar Pio XI



De los puntos fuertes es el paso de la Angostura White, realmente impresiona ver como manejan el barco por un paso de 80m de ancho, en curva, y con una tremenda corriente en contra. Parece que nos vamos a estrellar contra las rocas, pero en el ultimo momento viran todo a estribor y pasamos limpiamente.

Puerto Natales nos recibe con tiempo... patagónico: llueve, sopla viento, sale el sol, todo al mismo tiempo. Bienvenido a estas latitudes, mas de 50º, donde amanece a las 4.30, y hay luz hasta las 11 de la noche, para volverse loco.

Con Andres, valenciano a quien conoci en el ferry (aunque ya le habia visto por Chiloé), salimos al dia siguiente a por la visita estrella de la zona: Las Torres del Paine, del que todo el mundo me ha hablado maravillas.