Después de Chachapoyas, Annemieke se apuntó a venir al Amazonas conmigo. Como a mi, le intimidaba el viajar hasta allí sola, asi que unimos fuerzas. Annemieke es holandesa pero lleva viviendo en Canada desde hace mas de 20 años, asi que nos comunicamos en inglés un dia, en español otro. Claro que eso es la teoria, al final hablamos uno otro según quien está más cansado, o nuestro spanglish particular.
En el primer dia de la travesia en barco a Iquitos conocimos a Christelle, canadiense pero francófona. Ella iba a hacer también un tour de cuatro dias por la selva, pero partiendo de Lagunas, un pueblo que está al principio del viaje en barco, en la parte más virgen del parque Pacaya Samiria. Y decidimos cambiar de planes y apuntarnos.
Así que ahora estamos los tres viajando y creando un nuevo lenguaje, español-inglés-francés, más mezcla de sonidos y de gestos. Es muy divertido para expresar por ejemplo que quieres ir al baño... te entienden hasta en China, fijo.
Por fin empezamos nuestra aventura por la selva. La mayor parte del tour consiste en recorrer en canoa un pequeño y sinuoso rio de la reserva, junto con alguna excursión caminando y un paseo nocturno por el rio para ver cocodrilos. Vamos en dos canoas, la nuestra la llevan dos guias, con nosotros tumbados o sentados en el fondo. Muy placentero, pero al cabo de unos dias, te pongas como te pongas acabas con el culo plano. Aparte de que ir tumbado viendo las copas de los árboles mientras navegas está muy bien para un dia, pero yo necesito más actividad. Y probablemente menos gente si lo que quieres es ver animales.
Annemieke es como Catherine Hepburn en La Reina de Africa, siempre bien vestida, porte aristocrático. Yo no soy tanto como Humphrey Bogart (borracho y desaliñado), claro, ni nuestas canoas son como el desvencijado barco de la película. En realidad acabamos pareciendonos más a Tarzán, Jane y Chita, trepando por todas las lianas que vemos cuando entramos andando a la selva.

Al principio te venden el tour como que ves mucha fauna, pero una vez dentro ya te van desvelando que si lo que quieres es ver fauna de verdad (jaguares, cocodrilos grandes, anacondas...) entonces tienes que prolongar el tour, quedarte más dias y entrar más adentro del parque. Que cucos. Aún así no está mal, estar en un pequeño laguito dentro de la selva con delfines nadando alrededor es una pasada, lo mismo que ver cientos de ojos de cocodrilo (la mayoria crias) brillando en la oscuridad cuando iluminas con el foco. Pero yo me quedo con ganas de otra cosa, me da envidia un americano que conocimos en el hotel que habia estado 12 dias, viendo incluso otorongos (ahi lo dejo para que investigueis). Aunque no tengo dias ni presupuesto para tanto.
Claro que también es divertido enterarte que en la poza donde te has estado bañando, después de que los guias te digan que no hay peligro, hay pirañas de tamaño bien hermoso. Pero ellos dicen que no pasa nada... mientras no tengas una heridita sangrando por ahí... que cachondos, ya podían avisar antes.

A la rica piraña
Pero lo más divertido son los mosquitos. Divertido para ellos, claro. Da igual lo que hagas, te acaban picando. Yo deje de contar a partir de la vigésima picadura en cada pierna. Tratas de aguantar con ropa larga, pero a mediodia es imposible. Además parece que no hay, desde luego no los ves, pero a cualquier hora te frien. Y el repelente, ja. Yo creo que los más grandes huelen el repelente y dicen “umm, con gustito picante, como a mi me gusta”. Y eso que es temporada seca y según los guias no hay apenas; no quiero ni pensar en la húmeda!
Welcome to the jungle!