Empezando porque aqui no es nada facil encontrarlos, y cuando por fin hay alguno, es a precios desorbitados, como un 50% más caro que España. Asi que finalmente opté por que me lo envieran desde España a Santiago (gracias por las gestiones, caracola), a casa de un amigo que conoci viajando por aqui.
Pero lo que debia tardar 4 o 5 dias, se convirtió en mucho más tiempo, con el problema añadido de que mi amigo se iba de vacaciones. Y empezó la pesadilla de intentar rastrearlo en la maraña burocrática del correo chileno. Kafka se lo pasaria bomba aqui, tendria material para veinte novelas.
Despues de patearme 3 oficinas de correos, mareandome para averiguar por donde pasaba el paquete, encontrar la oficina correspondiente, de llamar 4 dias seguidos al cartero para preguntarle si habia llegado a su oficina (total para que al 4° dia me diga que no lo reparte él, sino un coche que sale de otro sitio), al final resulta que nadie sabe donde esta mi objetivo ni quien lo reparte, y que la unica forma de averiguarlo es mirando en el aviso que dejan en casa de mi amigo. Una casa cuyo portal tiene una reja, no tiene buzones, sin portero, y con mi amigo de vacaciones. Menudo panorama.
Hoy me entero a traves de una oficina que en internet aparece como que lo estan repartiendo ese mismo dia, asi que me voy rapidamente al portal de la casa. Pero una vez alli no hay nada que pueda hacer, mas que sentarme en el portal a esperar... ¿a esperar que? ¿que aparezca en ese momento un cartero con el paquete?
Estando en estas, se asoma un señor mayor por el portal. Como no suele pasar nadie por alli, le empiezo a preguntar como reparten el correo alli, "bajo la puerta lo echan", le cuento que es que estoy esperando un paquete que viene a casa de un amigo, pero que él no está...
Y su respuesta es "Ud es Don Antonio, Don Antonio Rodriguez Hernandez?"
Podeis imaginar mi cara, y el resto de la historia: el paquete llego el viernes, tres dias antes, y como no habia nadie en la casa, se lo entregaron a un vecino (??? flipa con la seguridad de un envio certificado urgente internacional; en fin), ese vecino se lo paso a este señor, Don Alejandro Soto Lobos (desde ahora mi angel de la guarda), que no es el portero pero se ocupa de abrir a los que vienen a mirar el gas, etc, y este lo guardo en su casa, en un sitio bien apartado por si aquello era una bomba (que aqui estan en plena fase de terrorismo mapuche).
Pero milagros de la vida, hoy nos encontramos... y con ello ha llegado a mis manos mi ansiado tesooooro.
Asi que por fin he vuelto a mi esencia de homo (sapiens?) photographicus, sin la cual francamente estaba bastante amargado. Ha sido como un drogadicto con abstinencia al que le dan un chute del bueno.... ahhhh que placer. Y encima con estabilizador, ummm.
Ahora, Patagonia y el Sur me esperan! Los voy a dejar secos de tanto afotar.
Happy end again










