A más bien habria que decir Cochamo´s Adventure Trip.
El valle de Cochamo es descrito en la guia como el Yosemite Chileno, un valle rodeado de impresionantes paredes de granito. Con semejante descripción ¡habia que visitarlo!
Para ir a Cochamo nos juntamos un grupo de siete, y como suele ocurrir muchas veces en los viajes, por generación espontánea. Yo queria ir, Anna, compañera de aventuras en un descenso de barrancos en Puerto Varas, se apuntó, y luego otra chica alemana... y luego otra... y luego otro par más... Vamos, que al final nos juntamos para ir alli cinco teutonas y yo.
Lo que para alguno parecerá una situación paradisiaca (umm, tú solo con cinco tias por ahí perdido durante tres dias!), para mi no lo era tanto (no soy tan avaricioso y con dos o tres me basta ;-)). Meterme con cinco desconocidas en una zona de montaña remota... uf, mi sentido montañero me advertia de peligro. Mientras esperábamos en la parada del bus llegó otro tio que tambíen iba para allá; en cuanto empezó a hablar en inglés me dije “este es de mi tierra”, y así era, Iñigo el pamplonica.
Y ya eramos dos españolitos alli, como Don Quijote y Sancho Panza (no especifico quien es quien), en plan “más mire bien mi señor Don Quijote, que no son molinos de viento sino cinco alemanas, y además una de ellas de Baviera!” (es una coña para mis amigos alemanes, los de Baviera tienen fama de "especialitos", como los catalanes o algo así).
Y asi nos juntamos los siete magnificos.
Lo de adventure trip viene porque aquí ya estamos en Patagonia, y por tanto nada que ver con los trillados senderos europeos. Para empezar, 5 h por camino de barro. Y cuando digo barro, me refiero a barro de verdad, del que metes el pie hasta la rodilla. Asi que cinco horas de ir sorteando charcos enfangados en medio de un bosque húmedo. Y todo porque para moverse por aquí utilizan mucho caballos, y de tanto pasar revientan los senderos; hasta el punto de que han creado verdaderas zanjas por donde va el camino, de hasta 2 m de altura, y en las que una vez que entras no hay escapatoria posible.
Todo muy entretenido, trepando, cruzando rios de todos los modos posibles: por troncos resbaladizos, descalzandose (las menos), por pasarelas... el remate viene cuando para llegar al refugio hay que cruzar el rio principal por una oroya (recordais lo que era una oroya, no?), o sea, una tirolina con un carro. Divertido, acojonante para alguna, pero como lo tuvimos que hacer cuatro o cinco veces, al final ya eramos casi unos expertos.
Todo muy entretenido, trepando, cruzando rios de todos los modos posibles: por troncos resbaladizos, descalzandose (las menos), por pasarelas... el remate viene cuando para llegar al refugio hay que cruzar el rio principal por una oroya (recordais lo que era una oroya, no?), o sea, una tirolina con un carro. Divertido, acojonante para alguna, pero como lo tuvimos que hacer cuatro o cinco veces, al final ya eramos casi unos expertos.
El invento en cuestión
El pesao de las fotos (foto de Anna)
Cruzando el último dia. Tras el diluvio de la noche anterior el rio
baja muy crecido, tanto que casi se toca el agua al pasar.
El primer dia fue con un tiempo espectacular, de los que son raros en la zona. Llegamos por fin al refugio, que resultó ser algo así como la cabaña soñada por muchos de nosotros, en medio de un sitio espectacular, muy acogedora, toda de madera, y con una terraza-galeria estupenda, para quedarse alli contemplando las montañas horas y horas.
La galeria-terraza del refugio
Al dia siguiente hicimos una excursión para subir al Cerro Arco Iris, que debe tener unas vistas fabulosas, pero a mitad de camino hay un par de pasos de subir por una cuerda, y ademas el dia ya amenazaba lluvia, asi que nos dimos media vuelta. Todo por un bosque exótico, mezcla de enormes árboles tipo secuoya, y bambú (pero esto no era Patagonia? como es que hay aquí tanto bambú??). Tuvimos tiempo para visitar una cascada cercana, bañito incluido, y llegar al refugio justo cuando empezaban a caer las primeras gotas.
Cascada. Premio para el que vea la cara del genio del agua (y no está trucada!)
La verdad es que formamos un grupo estupendo, repartiendonos para buscar el camino, compartiendo la comida, o jugando por la noche en el refugio. Buena gente estas alemanas. Yo me partia de risa con el pamplonés, además del gustazo de poder decir cosas como “que gusanillo tengo” ¡y que te entiendan!

Volviendo en una pick-up
No sé si compararlo con Yosemite es justo, pero el sitio merece una visita. Sobre todo por alojarse en ese estupendo refugio y disfrutar de la tranquilidad y las vistas, verdaderamente inspirador.
Más fotos, en flickr: Valle de Cochamo




















































