jueves, 16 de septiembre de 2010

Titikaka


Y no Titicaca, diferencia que gusta resaltar a los quechuas y aymaras que viven por aquí.

Desde la selva de Iquitos vine en un viaje relámpago, via Lima, Nazca (con parada para ver las famosas líneas) y Arequipa, a fin de tener dias suficientes para conocer la zona antes de cruzar a Bolivia. Viajar en pocos dias desde los casi 0m de la selva hasta los 3.800 del Titikaka te garantiza problemas de mal de altura, en mi caso un tremendo dolor de cabeza el primer dia, que por suerte pasó al dia siguiente.

Aunque suene a obviedad, el lago es enorme, un auténtico mar interior. Visto desde Puno ya es muy grande, pero cuando luego ves un mapa, o sales a las islas del lago, te das cuenta de que lo que ves desde Puno es sólo una pequeña bahia.

La mejor forma de apreciarlo es desde las islas. Desde Puno se accede facilmente a las famosas islas de totora de los Uros, a la isla de Amantaní y a la de Taquile.

Las islas de los Uros, aunque pintorescas, son completamente turísticas; de hecho ya ni son uros sino quechuas, y la mitad (por lo menos) no viven alli, sino que van y vienen en el dia desde Puno para representar su “función”.

Bienvenidos a chiringuitolandia

Amantani y Taquile en cambio, aunque viven bastante del turismo, se mantienen más fieles a sus tradiciones y su modo de vida. Alojarse en cualquiera de ellas, en casas de familas locales (no hay hoteles), es una experiencia estupenda, aunque parece mentira como islas tan proximas tienen personalidades tan distintas.

Yo me apunte a un tour organizado, pasando noche en Amantaní, pero luego me quede una segunda noche por mi cuenta en Taquile.

Silvia y su hija en la cocina de la casa

Amantaní tiene dos cerros, y en cada cima un antiguo templo, uno dedicado a Pachamama (la madre tierra), otro a Pachatata (el polo masculino). Ver atardecer desde cualquiera de ellos es un espectáculo estupendo (mejor atardecer desde el primero, y amanecer desde el segundo).

Subiendo al templo de Pachamama de Amantaní

Guiri disfrazado de local, en la fiesta nocturna que te montán.

Taquile a cambio tiene más árboles, un pueblo central muy turistico, y una parte sur que es la joya de la isla.

En las dos las mujeres caminan por la isla mientras van hilando la lana en una rueca que llevan colgando mientras va girando.

Tejiendo con huesos de llama

Ambas están muy bien, pero si tengo que elegir me quedo con Taquile, me encantó el ambiente de la isla, super tranquilo, con caminos para andar sin rumbo fijo, sin saber muy bien a donde van pero al mismo tiempo sin perdida posible. Bastantes arboles y hasta un par de playas estupendas en las que soñar con un baño imposible, porque dejando de lado lo fria que está el agua, es Septiembre, que es cuando se empiezan a soplar los vientos fuertes; para disfrute de los niños de las islas, que sacan sus cometas en esta época.
Y también un montón de sitios donde sentarse a contemplar o rocas con fomas para dejar volar la imaginación.


Después de recoger a mi amigo Angel en La Paz, nos fuimos a visitar la que faltaba, la mítica Isla del Sol, cuna de los incas según las leyendas. Otra isla con su personalidad propia. Una parte sur para guiris, una norte donde están los centros míticos de las leyendas incas, y entre medias dos caminos principales que recorren la isla. Mucho mejor el que recorre la parte Este, pasando por pequeñas poblaciones y bahias.

Isla del Sol, el lago y la Cordillera Real boliviana al fondo

Filosofando?

Pero no todo son islas en el Titikaka, también hay rincones mágicos... para quien quiera buscarlos:

3 comentarios:

  1. Qué bien; ya se echaba en falta algún capitulillo de tus aventuras. Me encanta el colorido de algunas de las telas que salen en tus fotos de sus trajes típicos, son muy vivos y alegres.

    your sister

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  2. Ese gorro que vistes me recuerda a los carros de Foc :)

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  3. Ja, ja, muy observadora.
    En realidad el gorro de peruano tiene poco, es de Nepal, pero comprado en Roma!

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