
Uno de los platos fuertes del viaje a Patagonia es sin duda el treking al archifamoso parque de las Torres del Paine.
Ya desde Santiago me habia ido encontrando viajeros que venian de hacerlo, y la expectación era cada vez mayor. De los que ibamos en el ferry de Navimag, gran parte ibamos con idea de hacer el treking, los más ambiciosos el circuito completo, los demás la W, más asequible.
El treking de la W se puede hacer de mil maneras, al gusto de cada uno: de Este a Oeste, de Oeste a Este, yendo a refugios tirando de tarjeta de credito, o con tienda en plan mula de carga. Como no, este ultimo seria mi estilo, recordando viejos tiempos. Despues de experiencias anteriores de trekings guiados, esta vez tenia claro que queria ir en autonomia, sin estar condicionado por refugios. Asi que ir con tienda era eleccion clara, a pesar del peso que supone. Ya me habian advertido de que aunque está muy trillado, no es ningún paseo. Mi rodilla lo comprabaria.
Gracias a los consejos de gente que ya lo habia hecho, fui dando forma a como hacer el recorrido hasta encontrar, despues de mucho darle vueltas, la cuadratura del circulo. Es siempre el mismo proceso, te empollas el mapa, los tiempos, los sitios buenos... hasta que al final ya te lo sabes de memoria y poco a poco todo va encajando como un puzzle. Más tarde, ya en Puerto Natales, la charla que organiza la gente del Erratic Rock (un hostel con tienda de alquiler de material también) vino a confirmar las etapas elegidas, aunque con alguna sugerencia interesante.
Andrés finalmente se apunta a hacer el mismo recorrido, iremos juntos pero cada uno con su tienda, para tener autonomia. Son cinco dias y cuatro noches, dos de las cuales son al lado de refugio, para aprovechar las cenas y cargar algo menos de peso.
Para acercarnos al punto de inicio cogemos el catamarán que va al refugio de Paine Grande. Como principio no puede ser más espectacular, nada más empezar a navegar las montañas de Los Cuernos despejan un poco y asoman por detrás del lago de color azul lechoso. Nos pasamos todo el trayecto en la cubierta, con un viento tremendo, pero disfrutando del momento. Por más que uno lo haya visto mil veces en fotos, no tiene nada que ver verlos en directo. Orgásmico.



La primera etapa hasta el refugio del lago Grey es por bosque de lengas, idílico. A mitad de camino se abre en un mirador sobre el glaciar Grey. El panorama es espectacular, el viento también. La zona de acampada junto al refugio es también de ensueño, al borde de un lago con algunos icebergs flotando.

Glaciar Grey, desde el mirador del Campamento Los Guardas
Disfrutando de la vista desde la tienda
La sufrida Marmota, lista para la acción
El clima no está tan mal, por las mañanas hace frio pero el resto del dia la temperatura es sorprendentemente cálida. Unicamente pillamos lluvia el segundo dia, aunque es justo en uno de los tramos donde mejor vista de Los Cuernos se debe tener, lástima. Pero no se puede tener todo.
Al treking se le llama de la W porque hay tres valles que entras a recorrer, volviendo por el mismo sitio. El tercer dia toca el valle Francés, uno de los platos fuertes del recorrido. Vamos babeando con la vista de los glaciares, que llegan muy abajo aquí, y con el espectáculo de constantes desprendimientos y aludes. Y al otro lado paredes verticales de granito cerrando el valle.
El cuarto dia ya amaneció con el protagonista del dia dando guerra: el viento. Sea cual sea el clima una cosa es segura en el Paine: soplará fuerte en algún momento. Y ese dia nos dio una buena muestra de ello. Desde la tienda, ya a primera hora lo oias llegar, como un rugido de trenes que se va acercando hasta pasarte por encima. Luego calma, hasta que volvia a empezar la siguiente oleada.
Ese dia tocaba atravesar por zonas bastante abiertas, y fue brutal. Vapuleado por rachas huracanadas, las piernas y las rodillas sufrieron de lo lindo ese dia para mantener el equilibrio; a más de una tiró al suelo, con mochila y todo, sin poder luego levantarse de lo fuerte que soplaba. Pero ya fue impresionante al cruzar el paso para llegar al refugio Chileno. Andrés, que sabe de mar y de vientos, hablaba de más de 120 km/h, yo solo sé que contra ese viento era casi imposible avanzar.



Nuestros colegas, la pareja de irlandeses, peleando contra el viento. Imposible que la foto no saliera movida!
Esa noche es Nochebuena, y la cena nos toca en el Campamento Torres. No está nada mal el sitio, y ademas nos cuidamos bien: vino que un francés y un americano han bajado corriendo a buscar al refugio, pasta, buen queso, y chorizo ¡español! reservado especialmente para la ocasión... y como no, muchos recuerdos de la familia.
El 25 de Diciembre, Navidad, es nuestro último dia de treking. Antes de que amanezca subimos para intentar ver los primeros rayos iliminando las Torres del Paine, que toman un color rojo espectacular. Pero no hay manera, amanece con una nube anclada en las cimas. Gracias al consejo de los de Erratic Rock, subimos sacos y ropa de abrigo, asi que nos metemos en un vivac a dormir un rato y esperar. Finalmente abre un poco, lo justo para hacer algunas fotos, pero vuelve a cerrarse asi que nos bajamos.
La bajada se hace rapida, entre otras cosas porque no queda ya comida, salvo algun sobre de sopinstant como desayuno, y una barrita energetica para el resto del dia (si que ha estado ajustado el cálculo de comida, si).
El dia esta despejado, y al ir a coger el bus de vuelta surge la idea de por que no aprovechar un dia tan bueno para ir a despedirse del parque con una de las mejores vistas que hay, desde el camping del lago Pehoe. Asi que en lugar de volver a Puerto Natales, cogemos el bus en direccion contraria, hacia el interior del parque de nuevo.
Y no defrauda. Flipamos con las vistas, es el final perfecto, no puede ser mas espectacular. Es de esos sitios que, como alguien dijo, uno eligiria para ir a morirse.
Pero son las 5, no hemos comido nada en todo el dia, y para nuestra decepción el restaurante esta cerrado. Hablamos con el tio, lloramos un poco, y finalmente nos saca una lata de atun con un poco de pan, que sentados allí, con esa vista, es el mejor bocadillo de atún de nuestra vida. Menudo final.

Ya desde Santiago me habia ido encontrando viajeros que venian de hacerlo, y la expectación era cada vez mayor. De los que ibamos en el ferry de Navimag, gran parte ibamos con idea de hacer el treking, los más ambiciosos el circuito completo, los demás la W, más asequible.
El treking de la W se puede hacer de mil maneras, al gusto de cada uno: de Este a Oeste, de Oeste a Este, yendo a refugios tirando de tarjeta de credito, o con tienda en plan mula de carga. Como no, este ultimo seria mi estilo, recordando viejos tiempos. Despues de experiencias anteriores de trekings guiados, esta vez tenia claro que queria ir en autonomia, sin estar condicionado por refugios. Asi que ir con tienda era eleccion clara, a pesar del peso que supone. Ya me habian advertido de que aunque está muy trillado, no es ningún paseo. Mi rodilla lo comprabaria.
Gracias a los consejos de gente que ya lo habia hecho, fui dando forma a como hacer el recorrido hasta encontrar, despues de mucho darle vueltas, la cuadratura del circulo. Es siempre el mismo proceso, te empollas el mapa, los tiempos, los sitios buenos... hasta que al final ya te lo sabes de memoria y poco a poco todo va encajando como un puzzle. Más tarde, ya en Puerto Natales, la charla que organiza la gente del Erratic Rock (un hostel con tienda de alquiler de material también) vino a confirmar las etapas elegidas, aunque con alguna sugerencia interesante.
Andrés finalmente se apunta a hacer el mismo recorrido, iremos juntos pero cada uno con su tienda, para tener autonomia. Son cinco dias y cuatro noches, dos de las cuales son al lado de refugio, para aprovechar las cenas y cargar algo menos de peso.
Para acercarnos al punto de inicio cogemos el catamarán que va al refugio de Paine Grande. Como principio no puede ser más espectacular, nada más empezar a navegar las montañas de Los Cuernos despejan un poco y asoman por detrás del lago de color azul lechoso. Nos pasamos todo el trayecto en la cubierta, con un viento tremendo, pero disfrutando del momento. Por más que uno lo haya visto mil veces en fotos, no tiene nada que ver verlos en directo. Orgásmico.



La primera etapa hasta el refugio del lago Grey es por bosque de lengas, idílico. A mitad de camino se abre en un mirador sobre el glaciar Grey. El panorama es espectacular, el viento también. La zona de acampada junto al refugio es también de ensueño, al borde de un lago con algunos icebergs flotando.

Glaciar Grey, desde el mirador del Campamento Los Guardas
Disfrutando de la vista desde la tienda
La sufrida Marmota, lista para la acción El clima no está tan mal, por las mañanas hace frio pero el resto del dia la temperatura es sorprendentemente cálida. Unicamente pillamos lluvia el segundo dia, aunque es justo en uno de los tramos donde mejor vista de Los Cuernos se debe tener, lástima. Pero no se puede tener todo.
Al treking se le llama de la W porque hay tres valles que entras a recorrer, volviendo por el mismo sitio. El tercer dia toca el valle Francés, uno de los platos fuertes del recorrido. Vamos babeando con la vista de los glaciares, que llegan muy abajo aquí, y con el espectáculo de constantes desprendimientos y aludes. Y al otro lado paredes verticales de granito cerrando el valle.
El cuarto dia ya amaneció con el protagonista del dia dando guerra: el viento. Sea cual sea el clima una cosa es segura en el Paine: soplará fuerte en algún momento. Y ese dia nos dio una buena muestra de ello. Desde la tienda, ya a primera hora lo oias llegar, como un rugido de trenes que se va acercando hasta pasarte por encima. Luego calma, hasta que volvia a empezar la siguiente oleada.
Ese dia tocaba atravesar por zonas bastante abiertas, y fue brutal. Vapuleado por rachas huracanadas, las piernas y las rodillas sufrieron de lo lindo ese dia para mantener el equilibrio; a más de una tiró al suelo, con mochila y todo, sin poder luego levantarse de lo fuerte que soplaba. Pero ya fue impresionante al cruzar el paso para llegar al refugio Chileno. Andrés, que sabe de mar y de vientos, hablaba de más de 120 km/h, yo solo sé que contra ese viento era casi imposible avanzar.



Nuestros colegas, la pareja de irlandeses, peleando contra el viento. Imposible que la foto no saliera movida! Esa noche es Nochebuena, y la cena nos toca en el Campamento Torres. No está nada mal el sitio, y ademas nos cuidamos bien: vino que un francés y un americano han bajado corriendo a buscar al refugio, pasta, buen queso, y chorizo ¡español! reservado especialmente para la ocasión... y como no, muchos recuerdos de la familia.
El 25 de Diciembre, Navidad, es nuestro último dia de treking. Antes de que amanezca subimos para intentar ver los primeros rayos iliminando las Torres del Paine, que toman un color rojo espectacular. Pero no hay manera, amanece con una nube anclada en las cimas. Gracias al consejo de los de Erratic Rock, subimos sacos y ropa de abrigo, asi que nos metemos en un vivac a dormir un rato y esperar. Finalmente abre un poco, lo justo para hacer algunas fotos, pero vuelve a cerrarse asi que nos bajamos.
La bajada se hace rapida, entre otras cosas porque no queda ya comida, salvo algun sobre de sopinstant como desayuno, y una barrita energetica para el resto del dia (si que ha estado ajustado el cálculo de comida, si).
El dia esta despejado, y al ir a coger el bus de vuelta surge la idea de por que no aprovechar un dia tan bueno para ir a despedirse del parque con una de las mejores vistas que hay, desde el camping del lago Pehoe. Asi que en lugar de volver a Puerto Natales, cogemos el bus en direccion contraria, hacia el interior del parque de nuevo.
Y no defrauda. Flipamos con las vistas, es el final perfecto, no puede ser mas espectacular. Es de esos sitios que, como alguien dijo, uno eligiria para ir a morirse.
Pero son las 5, no hemos comido nada en todo el dia, y para nuestra decepción el restaurante esta cerrado. Hablamos con el tio, lloramos un poco, y finalmente nos saca una lata de atun con un poco de pan, que sentados allí, con esa vista, es el mejor bocadillo de atún de nuestra vida. Menudo final.















Che meraviglia!
ResponderEliminarQué fotos! Y qué sitio tan espectacular!
ResponderEliminarRosalin
Envidia, muuuuuuuuuuucha envidia!
ResponderEliminarTanto las fotos como el relato transmiten mucho...
Esperaba un lugar donde poder sentarme a disfrutar del relato y... revivirlo! Que gran experiencia que todavia flota en la retina. Espero repetirla algun dia ya sea en Piris o en Picos con una buena fabada asturiana de postre! Espero a la continuacion del blog y a este gran relato. Un fuerte abrazo desde Sydney.
ResponderEliminarAndres,el nano.